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martes, 6 de diciembre de 2011

[Alberion] Capitulo I - "Un día más."

Miró por la ventana. Seguía nevando de una manera increíble. El paisaje era todo blanco, y sólo se apreciaba el patio de la escuela debido a los enormes copos de nieve que dificultaban la visión. Suspiró. Hacía tiempo habría deseado que todos los días fueran así. Hasta que ese deseo se hizo realidad. A partir de Septiembre, no había ni un solo día en la academia de Alberion que no nevara. Giró la cabeza y se miró en un espejo. Era un muchacho alto, delgado. Tenía el pelo largo, lacio y de un color rubio rojizo, sin llegar a ser pelirrojo. Tenía unos ojos marrones muy brillantes, que detonaban confianza y madurez. Iba vestido con unas Nike blancas, unos vaqueros grises oscuros, anchos, y una sudadera negra que rezaba "Oxford University" en el centro. Estaba sentado en una silla de madera antigua, en la habitación de los estudiantes de su categoría. Todo era muy antiguo, casi medieval. En su regazo ronroneaba su gata, Nía, que era gris y blanca. Después miró de nuevo su pergamino, donde estaba escribiendo uno de sus muchos relatos. Estaba más en las nubes que en el mundo real. Allí en la escuela, situada en un pequeño monte de Irlanda, sólo podían escribir con pluma y tintero, pero a él no parecía importarle. De hecho, tampoco le importaba que en dicha academia tampoco dejaran usar cualquier tipo de tecnología moderna, ya fueran ordenadores, móviles, etc. Se trataba de una academia de magia. El muchacho se llamaba Lance, pero desde que estudiaba allí se hacía llamar Zéfiro.El caso es que había accedido a entrar allí porque le recordaba a una saga de películas que vio de pequeño, "Harry Potter". Le emocionó mucho que hubiera algo parecido en el mundo real, y se las tuvo que apañar para poder viajar de Inglaterra a Irlanda él sólo, pero eso es otra historia. Estaba absorto en sus pensamientos, cuando su amigo Abel, un muchacho un poco más bajo que él, con el pelo rubio y los ojos verdes, entró sin previo aviso en la habitación. Zéfiro se giró hacia él rápidamente.
-¿No te he dicho que llames antes de entrar? - le dijo.
-Ésta también es mi habitación, ¿recuerdas? - rió Abel.
-Sí, y la uso yo más que tú. - contestó Zéfiro, serio. Abel suspiró.
-Zef, no he venido a discutir. La directora quiere ver a todos los estudiantes Aquaero en el salón principal. Ahora. - dicho esto, salió de la habitación y bajó por la escalera de caracol hasta el ala Este, donde se encontraba el salón de los Aquaero. Ésta categoría significaba que los estudiantes pertenecientes a ella estudiaban Aquaquinesis y Aeroquinesis, es decir, control del agua y el viento. La otra categoría era la Pyroterra. Como su nombre en griego indica, éstos estudiaban el control del fuego y la tierra. Volviendo a Zéfiro, éste suspiró, guardó la pluma y enrolló el pergamino y bajó tranquilamente hasta el ala Este. Después se dirigió al salón principal. Cuando entró, una vez más le recordó al Gran Comedor que aparecía en las novelas de Harry Potter. Había dos largas mesas, paralelas y horizontales respecto a la mesa de profesores. Al frente de esta mesa se encontraba la directora Alice, de unos cincuenta años, alta y estilizada. Se sentó junto a Abel y sus otras dos amigas, Cindy e Ibeth. Cindy era alta, morena y con el pelo rizado, e Ibeth era menudeta, rubia y con el pelo liso. Eran polos opuestos. Cindy era hermana de Abel, y en pocas ocasiones se iba con ellos. Se saludaron, y justo cuando Abel iba a empezar a comer, la directora comenzó a hablar.